Postcards desde Montañita

Montañita tiene el lado rocoso, algo así como el lado duro de su ser. Caminar por ese lado tosco me provocó dolor en la planta de los pies (sugiero que no vayan en sandalias). Una vez llegado al lugar, valió la pena. Es impresionante como me hipnotizó las olas, el cielo, el risco, las aves que sobrevolaban el lugar y el sonido provocado por el choque de las olas con las rocas. No fue necesario el canto de una sirena.
Es preferible aprovechar la mañana para visitar el lugar porque a partir de la tarde la marea sube rápidamente haciendo imposible el paso, de ida y vuelta, por el camino.

Por lo demás, solo disfruta.

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shot by me.